Moda

Winter Gaze

Go to sleep, darlings, till the summer comes again.

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Nayeli de Alba

Un mundo imaginario.

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I've seen that face before

Fotografía por Felipe Hoyos

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Yolanda Jiménez

Con una mezcalera de corazón.

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I _am free_ in #mycalvins

I _192_ in #mycalvins

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Friends & Family

Al cuadrado

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El momento en el que se debe de dar un paso adelante —como primicia, como aventura, como juego, como prueba—. Ese momento es cuando se conoce a Bimba y Lola, una marca española que de límites que conoce poco y que cada temporada muestra un abanico que cuenta una historia irreverente. Así es la marca, además de divertida y arriesgada. Este par de zapatos, por ejemplo, de tacón cuadrado y con juegos geométricos y de color, que poco o nada tienen que ver con la horma y la forma. Favoritos abiertos o cerrados, favoritos en la mezcla de color y texturas. ‘Van con todo’, dicen. No hay quitar el ojo, nunca, en cada idea de calzado que traiga Bimba y Lola: siempre hay algo ahí, que es completamente inesperado.

Texto: Danaé Salazar
Fotos: Fabiola Zamora




"El Rancho Electrónico"

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El "Rancho Electrónico" es el más reciente proyecto audiovisual del artista mexicano Txema Novelo. Este "Tortilla Western" fue el producto de un mes de residencia en artística en Casa Wabi durante el pasado mayo de este año. Tomando como inspiración el híbrido que la Casa Wabi resulta en si misma, la cual une la arquitectura de Tadao Ando con techos de palapa, el arte contemporáneo con la costa, los usos y costumbres con la modernidad y a los artistas de todos los rincones del mundo en un diálogo abierto con las comunidades de la zona.

Novelo, en función de su línea de trabajo que vincula el Rock & Roll con el misticismo, decidió hacerle un homenaje al "Tiempo de Híbridos" de Rockdrigo González, dándole el protagónico en su film a la arquitectura de Ando, pero bajo el personaje del "Rancho Electrónico". Conjuntando la tradición y el lenguaje fílmico del western con el video arte y la época de cine de oro mexicano.

En esta primera aproximación les compartimos los siguientes stills y trailer del proyecto, que lo disfruten. (Había frijoles poéticos)

www.txemanovelo.com




Geometry of Love

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Si buscara un objeto, una joya o un amuleto que definiera una parte importante de la esencia de 192 sería esta teta. ¿Por qué? Durante muchos años —y es que cumplimos 8 en septiembre—, nuestras páginas se definieron por una estética en pro del desnudo. Continuamos con esa oda, que es un pilar de la publicación. Para nosotras el cuerpo, y hablando del de la mujer, es belleza, inspiración, poder. La teta o “la chichi”, como nos gusta decirle a esta sensata y poderosa joya de L´Imperatrice, es uno de nuestros nuevos tesoros y la portamos con orgullo.
En la colección llamada Geometry of Love, hay triángulos, cuadrados y rectángulos, pero la protagonista principal entre todas las formas geométricas es la esfera, la forma perfecta, como lo es una teta.

limperatrice.co / instagram @laemperatriz facebook Limperatriceofficial

Texto y fotografía: Fabiola Zamora




Someone Somewhere

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Los viajes nos moldean y cambian la vida. Someone Somewhere es un proyecto que se inspira en los viajes que, como misioneros, hicieron José Antonio Nuño, Enrique Rodríguez, Fátima Álvarez y José Miguel Cruz y Celis a diferentes lugares en nuestro país. Viajes que los marcaron y que les movieron un pedazo profundo de conciencia de la pobreza extrema en la que viven las comunidades indígenas.

            El objetivo del proyecto es darle valor al trabajo de los artesanos y por ende una mejor calidad de vida. Someone Somewhere es una marca de ropa que conecta las técnicas ancestrales y artesanales de las comunidades indígenas, con la moda y la vida contemporánea. Gorras, playeras, camisas, mochilas y una línea de equipaje hechas con bordados distintivos de cada comunidad.

            Al comprar productos Someone Somewhere hacemos posible este proyecto. Sus productos están a la venta en www.someonesomewhere.mx y en este link se puede fondear el proyecto hasta el 31 de mayo. https://www.kickstarter.com/projects/1236287679/someone-somewhere-0?ref=nav_search

Facebook: @SomeoneSomwhere, Instagram: Someone.Somewhere

Por: Fabiola Zamora




Mi querido Luigi

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Cuando en la colonia Condesa había restaurantes que contabas con los dedos de una mano, ya existía la Casa D’ Italia. Su fundador, conocido por comensales y vecinos de la zona como Luigi, es un italiano que llegó a México para instalarse detrás y al frente de una cocina, que te recibe con un grito efusivo, una mezcla entre su natal italiano y una pizca de castellano, o ita-ñol —incluso es difícil entenderle cuando te recita los especiales del día—. Luigi es un personaje y, tanto él como su lugar, se han convertido en un clásico de la colonia. A lo largo de 19 años, el sabor en Casa D’ Italia se mantiene intacto; su menú, intacto; su personal, intacto; su clientela, intacta; y ha construido su trayectoria a pesar de los brotes gastronómicos y de las modas de la colonia. Lo suyo son platos con tradición italiana y del menú podríamos enumerar más de uno, pero la probadita será con los absolutamente clásicos: Verdure Miste como antipasti, son espárragos, berenjenas, setas, zucchini y provolone salteados al balsámico, o la minestrone di verdure, que es tan sencilla y carismática como el propio chef. Sobre pastas, aquí hay de todas las formas y, aunque vale la pena preguntar por los especiales, las de ley son el Capellini alla Sciuè Sciuè, con jitomate, albahaca, perejil y ajo, los Ravioli Mamma Mia, rellenos de carne, o el Linguini Pirata, con espárragos, jitomate seco y fresco, queso de cabra y arúgula.

Agustín Melgar 6, Condesa. Tel. 5286-2021.

Por: Danaé Salazar
Fotos: Fabiola Zamora




¡Bendito Flyknit!

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Es el zapato icónico del basketball pero llegó en una versión, cómo decirlo, perfecta. El Nike Air Force 1 Flyknit, es ultra ligero y ultra blanco (nuestro color favorito, pero también lo encuentras en un rojo quemado) y, pesar del poco convencional uso del Flyknit —un material que se asemeja al tejido de punto—, las características del Air Force original se mantienen casi intactas. Hacía tiempo que estábamos en busca del sneaker blanco perfecto; lejos también de imaginar que ese zapato sería uno de baloncesto. En México lo encuentras en Lust (Alejandro Dumas 107, Polanco, y Colima 134, Roma) y en Innvictus (Reforma 222).

Texto: Danaé Salazar
Fotos: Juan Carlos Martín




When Sushi is Fun

2305

Llegué a Kyo por invitación de mi amigo el anticuario y arquitecto Emmanuel Picault. Se trataba de una sorpresa, una cena de agradecimiento y segunda celebración por su reciente boda. Llevaba un par de semanas con ganas de conocer el último proyecto gastronómico del grupo Rokai (los demás son Rokai Bistro, Ramen-Ya, Yakitori Hiyoko, todos en la Cuauhtémoc, todos una joya).

Kyo, aunque suena a cliché, sí es una experiencia. Desde que entras, te emociona, quieres descubrir qué hay detrás de la pesada cortina y lo que encuentras es una barra para 13 personas.

Al sentarte, el tiempo no se percibe, es darte un encerrón y abrirle el paladar a los platillos (en tiempos) preparados al momento por el chef. Esto es mejor conocido como Omakase, y aquí sólo hay para escoger entre el uno y el dos. Omakase en japonés se traduce como “encomendar”. Y sí , se trata de ponerte a la disposición de la creatividad del chef con la pesca del día y, sobretodo, con sus conocimientos.

Si hay algo que me gusta del Omakase es la curiosidad que trae consigo. Por lo general a simple vista no sabes exactamente qué te estás llevando a la boca. Y eso hace que los comensales invariablemente tengamos que adivinar de qué se trata y hablar de ello. Es un divertido juego en donde siempre va a haber un ingrediente que el de al lado no va a percibir y viceversa.

Es obligado acompañarlo de una botella de sake y cerveza nipona. También es obligado considerar que la cuenta será igual de exquisita que lo que te acabas de comer, pero sin duda cada bocado lo vale.

Indispensable reservar al 551- 8027. Havre 77, Juárez.
Horarios:
Lunes a Sábado
Comida: 13:30 a 17:00 h.
Cena: 19:00 a 21:00 h. y de 21:00 a 23:00 h.

Texto y fotografía: Fabiola Zamora




Batalla en Havre 77

2305

Hay a los que les gusta comer y a los que les gusta hacerlo bien. Para los que pertenecen al segundo grupo, es una suerte que Eduardo García haya salido de Pujol y haya empezado a trabajar de lleno en lo suyo. Además, su estilo calladito: Máximo abrió silencioso en la esquina de Zacatecas y Tonalá y se convirtió en una joya gastronómica —sigue discreto, pero encontrar una reserva requiere más de una semana de anticipación—. Luego abrió Lalo!, casi en frente, con su juguetona mesa comunal y un menú para salir bien satisfecho. Apenas en diciembre del año pasado, fue la apertura silenciosa de Havre 77, una brasserie francesa, completamente diferente en su oferta a los dos hermanos mayores. Aquí sólo hay clásicos y todos hay que probarlos. Nuestras sugerencias: Rillettes de Porc —rilletes de cerdo, mostaza, pepinillos y verduras encurtidas—, Steak Frites —flatiron al sartén servido con mantequilla maitre d’hôtel y papas fritas que, ojo, no las sirven ni tienen cátsup, sólo mayonesa—, Moules à la Moutarde —mejillones de Baja California al vapor con vino blanco y mostaza—, o el Confit de Canard, Lentilles et Lardons —pierna de pato confitado servido con lentejas, frijol y arroz de Chiapas y huevo pochado—. También tienen una barra fría; pregunta por la sugerencia de ostras y conchas. Es perfecto para días de invierno, su cocina es reconfortante y abrazadora.

            Havre 77, col. Juárez, México DF. Tel. 5208-1070.

Por: Danaé Salazar, Fotografía: Fabiola Zamora




Panorama

2305

Me gusta el arte cuando no te aplasta, ni te rebasa; cuando una pieza no tiene que ser escandalosa para voltear a verla y luego verla (nada de contemplación) cambia a un hipnotismo que dura un instante. Caminaba por el High Line de Nueva York, cuando aún se podía pasear lentamente y la tormenta de nieve no había llegado, y descubrí las piezas de Damián Ortega (México, 1967), camuflajeadas en los límites entre el High Line y las calles y los edificios que lo cruzan. Sus graffittis hechos con varilla son parte de Panorma, una muestra al aire libre que incluye a otros artistas como Olafur Eliasson, Gabriel Sierra y Mariana Castillo Deball. La exhibición termina este marzo de 2016.

Damián Ortega, Physical Graffiti # 1, 2, y 3, 2015.

Texto y foto: Danaé Salazar




Happy Birthday To Me!

2305

Cumplo años en una fecha poca afortunada, entre Navidad y Año Nuevo. Si estoy de suerte, estoy de viaje durante esa fecha, y en el lugar en el que esté, escojo hacer algo “especial” ese día. Estaba en Francia para mi cumpleaños y el plan “especial” era ir a Le Havre, una ciudad a más de dos horas del pueblo de donde es Ludwig, mi esposo.

Le Havre es la ciudad menos consentida por los franceses a nivel estético, pero paradójicamente catalogada por la Unesco como patrimonio mundial. La historia de esta ciudad, situada en la alta Normandia (Noroeste de Francia), en la punta en donde desemboca el Río Sena, es que fue gravemente bombardeada y destruida durante la Segunda Guerra Mundial. El renacimiento de la ciudad se dio cuando decidieron reconstruirla comisionando a uno de los arquitectos más grandes de la historia, Auguste Perret, especialista en la construcción en concreto y, por qué no mencionarlo, mentor de Le Corbusier.

La iglesia St. Joseph es una de las dos joyas que pueden encontrarse en Le Havre. La otra es el centro cultural Le Volcan, de Oscar Niemeyer. Curiosamente en algún otro cumpleaños, estando en Río de Janeiro, decidí que el día de mi cumpleaños lo pasaría haciendo una excursión a Niteroi para conocer el Museo de Arte Contemporáneo, hecho también por Niemeyer. Ya hablaremos de ese Volcán en nuestra edición impresa (Marzo 2016).

Volviendo a la otra joya de Le Havre, la iglesia de St. Joseph —construida por Auguste Perret de forma amateur pero con un profundo respeto y amor a la arquitectura—, es una enorme edificación cuadrada hecha en concreto con una torre al centro de 120 metros y repleta de vitrales, además de una interminable escalera en forma de caracol que sube al campanario. Columnas masivas de concreto y vigas en forma de equis, sostienen la edificación. La luz que se refleja a través de los vitrales le da un ambiente cinematográfico que nos transporta lejos, muy lejos, de lo que sería una iglesia.

Si por alguna razón llegan a estar en Normandía, no sólo vayan al famoso Mont Saint Michel, existen otras dos grandes razones para manejar un poco más al norte y conocer Le Havre, esa ciudad construida de forma atípica al resto de Francia, pero que da casa a dos maravillas de la arquitectura. Tristemente y de paso, pueden ver cómo y en dónde desemboca el hermoso Río Sena.

Texto y fotos: Fabiola Zamora