A propósito de Raíz...

Por: Ana Tovilla
Fotografía: Jorge Dávalos

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Recurrimos a asociar ciertos objetos con nuestros propios conceptos de vida. Siempre hay historias albergadas en las cosas que nos rodean. Entonces, la mesita de centro está llena de recuerdos, no de libros, en el sofá descansan objetos acompañantes de viaje, y el escritorio es testigo de largas horas de estudio. Pero no siempre podemos materializar estas ideas, a veces una mirada, un aroma o un ser vivo representan nuestros adentros, y el significado que le damos a nuestra interpretación de Raíz.

Los siguientes son objetos y conceptos, compañeros de vida; universos en los que ellos —nuestros entrevistados—, se encontraron con razones de apego y significación; en ellos cavan tierra y siembran raíces, los frutos son las historias que aquí te contamos.

Alberto González, socio fundador de Grupo Sicario

Encontrar una interpretación personal de Raíz lo llevó a recordar sus orígenes, a retroceder en el tiempo y a entrar en un proceso de introspección que lo hizo entender su presente.  Para Alberto fue necesario desmembrar el concepto, con tal de encontrar diferentes significados. A partir de Raíz se desprenden tres historias distintas, pero dirigidas por una misma esencia: la comunidad.

San Honesto comenzó con Luisa Gloria, su socia. “La idea sobre cómo el diseño gráfico salvaría al mundo,” cuenta Alberto, fue el eje que condujo este proyecto en colaboración con las comunidades artesanales, y en el que el mezcal ocupaba un lugar protagónico. Contextualizando, en aquel momento —exactamente hace diez años— el mezcal no era lo que ahora conocemos, sino que se percibía como un tesoro recién descubierto, buscaba un lugar propio. “Ésta es la última botella que queda de la primera producción”, dice Alberto mientras la sujeta en sus manos.

Ahora, Alberto tiene fijas sus raíces en Sicario. Habla de “la casa en el árbol”, una definición que usa para referirse a su espacio de trabajo, en la Roma. Una especie de cuartel donde todos los proyectos coinciden y se conectan. Las experiencias que genera el grupo encuentran origen en un mismo lugar, esa aldea a la que él se refiere como un núcleo en donde el talento, las ideas, la imaginación y la creatividad se fusionan. “Lo que ahora es Sicario llegó a mi vida hace 12 años. Conocí a las personas con las que fundamos nuestra idea de justicia, un proyecto de vida en el cual nos pudiéramos desarrollar profesionalmente con los sueños que en ese momento teníamos”.

En la vida de los seis fundadores del grupo, un dije con forma de daga cobra un valor especial. Su necesidad de justicia se materializó en una sica –origen en latín de la palabra “sicario”– con las iniciales de los socios grabadas, la fecha en que se fundó la empresa, y un rubí; es una pieza diseñada por Aaron Changpo, de Varon. Un amuleto que les ayuda a tener siempre presente por qué hacen lo que hacen, y que representa el origen de una comunidad que ha ido creciendo y a la que se han sumado amistades valiosas.

La tercera interpretación de Raíz es Can Can, el más reciente proyecto de Grupo Sicario, que funge también como punto de cohesión en el que una vez más el significado de comunidad está presente. Es un restaurante bar en el que participan más de 40 socios y en el que también se deja ver otra faceta de Alberto más arraigada a su vocación que tiene que ver con un gran sentido de crear un refugio para ofrecer a los demás. De manera paralela, el gusto por la gastronomía brota desde sus raíces familiares: “hay que prender la lumbre cuando llegan las visitas”, le decían sus abuelas. Con estas palabras, Alberto se traslada a sus recuerdos, ya que desde niño y casi sin darse cuenta, un espíritu de hospitalidad se fue convirtiendo poco a poco en un concepto importante en su vida.

Bajo la tierra se extienden raíces que se entrelazan y se encuentran en el camino, y es a partir de la interpretación de Alberto que se desprenden una infinidad de historias: aquellas de sus socios y fundadores de Grupo Sicario (Paul, Carlo, Hugo, Martín y Fernando), las de los colaboradores que se suman a los proyectos, como 8106 y Tape para Ceremonia, y las de las personas que viven cada una de las experiencias construidas, todas integradas en una misma comunidad. Cuando Alberto piensa en el concepto Raíz, concibe un soporte que aunque oculto, es la base desde la que brotan los frutos y se construyen identidades, aldeas que fungen como punto de encuentro en donde se materializan las ideas. Echar raíces te ancla, te nutre, te otorga un sentido de pertenencia. En una comunidad se comparten sentimientos, se forman lazos emocionales firmes, se crean hermandades.

Grupo Sicario

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