A propósito de Raíz...

Por: Alberto Rebelo
Fotografía: Jorge Dávalos

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Recurrimos a asociar ciertos objetos con nuestros propios conceptos de vida. Siempre hay historias albergadas en las cosas que nos rodean. Entonces, la mesita de centro está llena de recuerdos, no de libros, en el sofá descansan objetos acompañantes de viaje, y el escritorio es testigo de largas horas de estudio. Pero no siempre podemos materializar estas ideas, a veces una mirada, un aroma o un ser vivo representan nuestros adentros, y el significado que le damos a nuestra interpretación de Raíz.

Los siguientes son objetos y conceptos, compañeros de vida; universos en los que ellos nuestros entrevistados—, se encontraron con razones de apego y significación; en ellos cavan tierra y siembran raíces, los frutos son las historias que aquí te contamos.

Mercedes Rivero, fundadora de Balmoria

Balmoria es un refugio. El que cruza la puerta está invitado a explorar un espacio dedicado al consentimiento, a conocer su historia y envolverse en un ambiente profuso de aromas, de piel y de tierra, pero también de hallazgos que brotan de las raíces que van de lo literal a lo inimaginable.

Mercedes es el inicio, la Raíz de las historias que se cultivan en Balmoria; un espacio que sirve como punto de encuentro para marcas de cosmética natural con productos mexicanos para el cuidado personal. Desde perfumes y aceites corporales, hasta exfoliantes faciales, todos los productos llevan la misma etiqueta, la de ser naturales. Al pensar en la Raíz de su proyecto, Mercedes hizo un ejercicio de introspección; por un lado tenía todos los elementos visibles, palpables, literales como las plantas y las raíces—, cualquier producto de su alrededor pudo representar sus raíces. Pero la esencia de Balmoria y de ella misma, es escarbar en la superficie para encontrar los cimientos. En la corteza están los frutos, pero la Raíz de Balmoria está más arraigada a los conceptos, a las anécdotas del pasado y al día a día.

Primero está una viga, un símbolo de apertura y nuevas oportunidades para Mercedes: la historia que cuentan los muros y la estructura del edificio que alberga a Balmoria, en la calle de Orizaba en la Roma, tiene que ver con la intervención de la tecnología en esas paredes. Antes de que Balmoria fuera Balmoria, y ese espacio recibiera al proyecto, dos grandes columnas dividían el local, el edificio antiguo fue adaptado a la modernidad, entonces la viga, que ahora sostiene a la estructura, es piedra angular en la construcción y soporte del proyecto. Es el primero de su objetos con significado de Raíz.

Muchos elementos naturales invaden las vitrinas, pero hay uno que aunque no se encuentra en ningún aparador, representa para Mercedes el origen de sus sueños y sus raíces. La cebada. Que al mismo tiempo que simboliza un producto muy mexicano y la transformación responsable del mismo, le recuerda a su abuelo, quien dedicó toda su vida al desarrollo de maltas especiales y mostró a Mercedes lo que es tener un espíritu emprendedor y la responsabilidad de intervenir en el manejo de recursos que enaltecen las raíces y costumbres de México. De su infancia también recuerda el piano, cada nota en la partitura aporta valores significativos de una armonía, de una composición. “No hay pieza que pueda faltar, todos los elementos son importantes. Cada nota es distinta y genera un sonido particular, diferente, cuando combinas los sonidos generas algo lindo, la armonía que percibes en este lugar”. Así, aquello que parecía tener significados literales, se fue dando en un brote de recuerdos con los que Mercedes representa sus historias de Raíz.

“Raíz es lo que te mantiene en la tierra, lo que te ayuda a no caerte, a detenerte del viento. Si tienes una raíz firme, puedes convertirte en un árbol sólido”.

El estímulo más grande e importante entra por los sentidos. De inicio puedes pensar que el olfato y el tacto protagonizan, y sí, en términos generales, pero la vista juega un papel más importante.Muchas marcas en México no han logrado crear ese deleite visual, por eso aquí nos importa que desde afuera de la tienda, te llamen la atención los productos, que sean atractivos… no queremos caer en “el mecate”, es decir, lo típico. Queremos romper con el paradigma de que al ser productos naturales tienen que ser simples, como un mecate. Nosotros proponemos algo mucho más atractivo, puede ser innovador, vanguardista… la parte del diseño de los productos es muy importante”.

Visitar Balmoria es vivir una experiencia o muchas, es soltarse, dejarse caer en lo ancestral. Pero el factor de cohesión, lo que para Mercedes hace que todo cobre sentido, es el recurso humano. Las manos del que ara la tierra, del que cultiva las flores, las manos del arquitecto y el diseñador, las suyas y las de la gente que hace posible Balmoria, forman esa estructura sólida, esa raíz firme que se interpone contra el viento y se arraiga al suelo. Ahí, donde se juntan las manos de todos y  se adquiere un producto hecho en México, cobran sentido las raíces.

www.balmoria.com

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Chris Koehn arquitecto y músico

La personalidad de Chris es cálida, le encanta platicar y contar anécdotas. Es claro que el orden y lo planeado son parte de la arquitectura de sus espacios de trabajo. Por un lado está el despacho, porque es arquitecto, pero su estudio, donde las historias musicales se construyen, está dentro de su casa. Es ahí donde, regularmente en las noches, graba, compone, o simplemente toca, y donde los objetos que lo acompañan hacen sincronía con gran cantidad de recuerdos que para él representan sus historias de Raíz. Es un espacio ordenado, en éste se percibe una atmósfera de tranquilidad, desapegada de distractores negativos; cosa que es muy importante porque Chris cree que en el acto de ser productivo y pragmático, el espacio es un conecte con su lado sensorial.

El efecto de sensibilidad musical de Chris parte de un proceso introspectivo de duelo.Tras la muerte de su hermano, la inquietud que desde niño tenía de hacer música, se fue canalizando con sus otros proyectos. Por simple intuición supe que su primera historia de Raíz tenía que ver con algún instrumento, y sí, qué sería de un músico sin ello—. Pero la peculiaridad de esta historia es que su guitarra nació el mismo año que él, y no fue hasta hace unos años que se encontraron en una rock shop de Insurgentes. Su guitarra es un mini universo, la describe como un "bicho raro", “no es la guitarra clásica, pero tiene un sonido especial”. La parte más esencial de crear ese momento, es una lira modelo 79.

Mientras mostraba su colección de guitarras, se encontró con el ukubanjo, el ‘bicho’ más raro de su colección. Su vida es más longeva que la del 79, éste nació en 1934, pero no se lo encontró, sino que lo buscó en eBay. Este instrumento suena como un banjo, pero se toca distinto. Entre sus ideas y aparatos de sonidos, existe una búsqueda de regresar a lo análogo, dice Chris, lo que lo hace conectar con lo esencial en torno al tema. Un cuadernillo, práctico y fácil de llevar, que le recuerda el diálogo de Tarantino que dice: “Where is my little black book?”, donde vacía y dispersa sus ideas inmediatas, como si el papel fuera tierra, siembra dibujos, canciones y "gratitudes". “Esa práctica de estar escribiendo a mano a lápiz, es regresar a lo básico y entender que toda la parte de la creatividad viene de adentro y no de las herramientas”.

Al escuchar su música me invade un sonido acústico melancólico, podría pensar que ese sentimiento es la raíz de sus melodías, pero el motor de sus composiciones funciona dando cuerda a otras fibras. Dentro de este ejercicio de introspección, Chris encontró que más allá de lo material hay historias que se cocinan a fuego lento y esperan momentos como éste para llegar a su punto de ebullición. Su gusto por la cocina refleja sus raíces, una infancia junto a sus abuelos, cocinando con ellos y ayudándoles a preparar tamales.

Hattori es el nombre de uno más de sus relatos, el más consentido de sus tesoros. Lo nombró de esa manera por Hattori Hanzo, que es el personaje de Kill Bill que hace las espadas, “le puse el nombre por eso y luego me enteré de que Tarantino se inspiró en un emperador de inicios del siglo XIII, un samurai que ayudó a derrocar la corrupción del gobierno japonés”. Hattori tiene cuatro patas y es un pequeño bultito. Pero su responsabilidad es grande, ya que lleva la medalla de la reparación de un hogar. Para Chris, Hattori es la forma de amor más puro y la razón de estar arraigado a cada instante. El símbolo de lo más elemental y el amor incondicional. Su historia comienza en el cumpleaños de Nea, la esposa de Chris, después de la muerte de Yoshimi, su antigua perrita, Chris decidió que sería un buen regalo dejar atrás la tristeza y añadir un nuevo integrante a la familia. A Nea la tomó por sorpresa y tendió una trampa para que el encuentro entre Nea y su nuevo perrito fuera lo más impredecible posible.

Como seres humanos vivimos pensando en lo cotidiano, en lo literal y pocas veces percibimos lo que nos conecta con lo que somos, es ese flujo de emociones y sentimientos que te sacuden pero no te arrancan lo que define cómo somos y lo que nos mantiene aquí. Para nosotros, Raíz tiene cualquier significado mientras sea real y honesto. Y mientras sea una historia, creemos que merece la pena ser contada.