MUTEK.MX

Por: Marcos Hassan I @Kiddieriot
Fotografía: cortesía MUTEK.MX

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La música es la puerta a nuevas dimensiones. Las canciones y sonidos nos llevan a conocer las experiencias de otras personas y sus realidades en distintos lugares del mundo. Para un creador como Rafael Anton Irisarri, la música ha servido para abrirse al mundo y que el mundo se abriera a él.

Su música tiene elementos del romanticismo y sentido melódico de Wagner y Debussy, los tonos psicodélicos de My Bloody Valentine, las estructuras no tradicionales del post rock y la infinita paciencia del drone; todo regido por el minimalismo al utilizar muy pocos elementos e instrumentos para lograr música que se eleva constantemente a terrenos divinos. A través de su proyecto The Sight Below, ha podido aproximarse más a algo tradicional, logrando ser parte de la prestigiosa Ghostly International y un gran número de fans, entre quienes destaca Thom Yorke.

Bajo su propio nombre, ha colaborado con nombres de la escena experimental mundial como Benoit Pioulard, Grouper, Julianna Barwick, Fennesz. Fue precisamente una colaboración la que dio paso a su más reciente material de estudio, The Shameless Years, lanzado en 2017 por la venerable disquera mexicana Umor Rex.

Lo que sucedía históricamente en su país fue lo que informó su disco: “No planeé hacer una declaración política explícita.” Nos explica en una plática un día antes de su presentación en la reciente edición de MUTEK.MX. “Mientras trabajamos había mucho ruido en el fondo por las elecciones. ‘Los musulmanes y la gente morena nos quieren matar.’ Estaba al fondo mientras trabajábamos en el disco.”

En esos momentos se encontraba en medio de una colaboración a larga distancia con Siavash Amini, un músico electrónico radicado en Terán, Irán, donde a pesar de las limitaciones que se dan por el régimen islámico del país, ha podido desarrollarse en inclusive lanzar algunos discos con Umor Rex. Mientras colaboraban, Donald Trump apoyaba su campaña con retórica xenofóbica en contra de gente del medio oriente, fue elegido como presidente de EUA y casi de inmediato implementó un veto a turistas provenientes de varios países de esa región, Irán incluído.

Solo dos de los tracks de The Shameless Years cuentan con la participación de Amini, pero los demás capturan el sentimiento de paranoia, impunidad y frustración que se ha dado desde las elecciones. Aunque completamente instrumental, los títulos de las piezas como “Sky Burial” o “Bastion”, conjugan imágenes funerarias y de muros, como Trump ha amenazado con construir en la frontera con México. “No se me escapa que es algo subversivo que soy un artista en Estados Unidos que saca un disco en una disquera mexicana y con una colaboración con un artista iraní,” comenta sobre el acto político de su actual material.

“Nuestra comunidad es más grande que una persona o que una frontera, que un país,” continúa. “Estamos conectados por amor a la música, arte y uno a otro.” Irisarri reflecciona sobre la vida del músico electrónico y experimental, quien normalmente se desarrolla de manera aislada, “no formamos una banda para no tener que lidiar con la opinión de cinco personas más.” Sin embargo, su colaboración con Siavash aportó algo muy importante para su álbum. “Demuestra algo de esperanza dentro de un disco muy deprimente.”

Para este artista, las colaboraciones son fundamentales en su desarrollo artístico. “Trabajar con otros es una experiencia de aprendizaje,” nos explica. “Siempre aprendes de todos. Me gusta ver también la diferencia de cómo trabaja una persona pero también las similitudes. Sobre todo cuando estás en el estudio. Hice un disco con Julianna Barwick y fue increíble porque hicimos todo en un fin de semana, trabajamos sin parar. Es fantástico cuando las cosas hacen click, solo lo sabes. Es increíble el sentimiento que llegas el viernes por la noche y no tienes nada, ni siquiera una idea de qué hacer, nada en el disco duro y el lunes ya hay un disco.”

Irisarri expresa sin palabras mucho de lo que sucede en el mundo, muchas veces sin conciencia de hacerlo. Sus colaboraciones y naturaleza humana elevan sus sonidos a planos esenciales para entender nuestro día a día, y sensibilizarnos aún más de lo bello y trágico de nuestros tiempos.