Taller Nu: un camino compartido

Por: Fernanda Sela
Fotografías: Fernando Etulain

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En la calle observa a los peatones y, fijándose en ellos, viéndolos pasar, intenta adivinar cómo son, qué está sucediendo en sus vidas. Tiene la costumbre de observar y descifrar historias a partir de la vestimenta que cada uno porta, además de traducir y componer los murmullos o las frases que de lejos escucha.

Mucho dice una t-shirt rasgada, un sombrero peculiar, una camisa prístina o un par de zapatos acerca de quien los lleva. Sus preferencias, sus gustos, su oficio, se adivinan con facilidad. Uno puede ir inventando pasajes y escenarios para cada prenda.

Hace unos días repetía el ejercicio, sentada en la misma banca de siempre, con los primeros rayos del sol pegándole en la cara, mientras bebía café, cortado y sin azúcar, y escribía —con la mano izquierda— las notas sobre metas y proyectos a realizar. Rara vez las mañanas tienen el mismo ritmo, aun cuando estén llenas de las mismas rutinas. Ese día había de prestar atención a las sutilezas que pasaban de frente.

Reconoció a distancia el par de zapatos en piel, con suela de cuero y cosidos a mano. Sabía que habían sido hechos en México. No fueron necesarios más intentos para reconocerlos, conocía bien el sello de TALLER NU, que resuena por su manera de combinar diseño, belleza y conciencia. Sólo una pequeña fracción de un proyecto cuya magnitud no se compara con el impacto que tiene en la vida de tantas mujeres: las que los hacen, las que aprenden el oficio para hacerlos y las que los utilizan —suficiente para medir la distancia entre unos zapatos comunes y éstos.

Sintió entonces que no se equivocó al momento de elegir los suyos, como tampoco se equivocó al usarlos esa mañana. Ese par —tan familiar, amoldado a sus pies— que desde la primera caminata adquirió un propósito mayor al de un vestido con el que sentirse bonita, uno que tiene que ver con concientizar.

Entonces cayó en cuenta del hombre que también los llevaba puestos. La camisa blanca, los jeans y los zapatos tan particulares. ¿Hacia dónde iría con esos pasos tan firmes? Quiso adivinar su manera de pensar, lo que significaban para él y con lo que estaban asociados ese par: la magia de convertir ideas en objetos tangibles, capaces de impactar a quienes los crean y consumen. El sentimiento que acompaña utilizar una prenda, supera a veces la función de la prenda en sí.

Quiso saber más sobre él. Sabía que al haber hecho la misma elección, de inicio ambos tenían algo en común. Tal vez sería la misma convicción que llevó a dos diseñadoras mexicanas a fundar TALLER NU: la necesidad de inspirar un cambio en la vida de mujeres internas, de brindarles una oportunidad, de enseñarles un oficio, de darles un empleo y de intentar dejar las cosas un poco mejor de cómo las encontraron.

Tuvo la certeza de que con su elección contribuían a algo más grande. Sus zapatos la hicieron sentir esa mañana que estaba actuando, a pesar de todo, y desde dónde sea que estuviera parada.

Las ideas le volaron por la cabeza, se subió a su Buick Encore con una enorme sensación de quietud y pensó: algo debemos estar haciendo bien”. Sincronizó el CarPlay con su móvil, deslizó los dedos y jugueteo por la pantalla táctil, puso play a The Passenger, subió a todo el volumen. Las seis bocinas resonaron en majestuosa coherencia con la sensación de calma, amaba a su Buick como una de las mejores piezas en su colección. Bajó las ventanas y se entregó al resto del día.

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