Virginia Postrel: el poder del glamour

Texto: Alan Gómez B.
Fotografía: David Harry Stewart

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Virginia es una escritora política y cultural, de pelo cenizo y con postura semejante a la de la bailarina Pina Bausch. Sus ojos azules, llenos de misterio, reflejan que los años y las experiencias no son en vano. Su interés por el conocimiento, la persuasión y la imaginación la han llevado a escribir varios libros, entre ellos The Power of Glamour, una investigación que le tomó cinco años concluir. En una conversación vía Skype nos explica de dónde viene este fenómeno, cómo funciona, por qué está tan presente en nuestras vidas y por qué genera un vacío que nos lleva a sentir anhelo. Discutimos el glamour desde diferentes perspectivas, pero sobre todo como la motivación para moldear nuestras vidas y lograr una mejor versión de nosotros.

Alan Gómez B. (AGB): ¿Qué te hizo explorar y querer explicar un tema tan complejo como el glamour?

Virginia Postrel (VP): Mi interés nació hace casi 10 años cuando me pidieron que escribiera un ensayo sobre el glamour. Nunca antes había pensado en eso, pero me pareció que a partir de ello podía explorar muchos aspectos de la vida. Además, me interesan la persuasión y la imaginación, cómo la gente imagina un mundo alterno a sus experiencias diarias.

AGB: ¿Por qué esta investigación que comenzó como un ensayo terminó después de cinco años?

VP: La excusa fue que padecí cáncer, aunque sólo duró año y medio. La verdad es que es bastante difícil tratar de explorar lo que es el glamour, porque a diferencia de otros temas, no existe un cuerpo de trabajo bien definido sobre el tema ni una sección en la librería. Hay gente que cree saber lo que es glamoroso, pero muchas cosas que son realmente glamorosas no tienen que ver ni con el cine ni con la moda ni con viajar, hay muchas otras cosas más. Por eso me tomó bastante tiempo investigar y llegar a una teoría clara que explicara el concepto de glamour.

AGB: ¿Qué tan importante es el glamour en la vida diaria y cómo nos afecta?

VP: La analogía que uso en el libro es que el glamour es una forma de comunicación, así como el humor. Hay una audiencia y un objeto. La audiencia puede o no encontrar al objeto glamoroso, depende de la persona. Otro aspecto es que el glamour siempre esconde ciertas cosas negativas; los defectos, las dificultades, las partes aburridas, todo aquello que pueda distraer de esta suspensión de incredulidad.

El glamour y el humor son fenómenos humanos que siempre están presentes; la diferencia es que lo que fue glamoroso en el pasado, deja de serlo una vez que la gente comienza a aprender más sobre el tema. Puede ser cierto modo de vestir asociado a un estilo de vida, y que cuando la persona consigue, deja de ser interesante. Lo mismo pasa si se asocia con algo de mal gusto. Es decir, lo que es glamoroso cambia constantemente, y habrá momentos en que la gente será cínica o escéptica en cuanto al glamour, pero realmente nunca se va, sólo cambia de forma.

AGB: Instagram es una red social que ejemplifica este fenómeno en nuestras vidas diarias, uno proyecta lo que quisiera ser y cómo quiere ser visto. ¿Crees que Instagram forma parte del glamour?

VP: Cuando publiqué el libro, hace cuatro años, siempre me preguntaban cómo podía existir el glamour habiendo tanta información hoy en día. Pensando en celebridades, hay algunas que eligen publicarlo todo, como Kim Kardashian, y otras que son más selectivas. Lo interesante fue ver cómo esa pregunta iba mutando con el tiempo. La gente me empezó a preguntar algo muy similar, que tiene que ver con todas las redes sociales, no sólo con Instagram: “¿estamos creando versiones glamorosas de nosotros mismos en las redes sociales?” Creo que es verdad, no todos lo usan de esta forma, pero la mayoría de la gente publica lo mejor de su vida. Definitivamente en Instagram, por ser una plataforma tan visual, tienden a crear imágenes perfectas que son explícitamente más glamorosas. Lo que a veces me pregunto, ya que tendemos a olvidar fácilmente, es si cuando vemos lo que publicamos en las redes sociales, digamos hace cinco años, pensamos que nuestras vidas eran mucho mejores porque creamos esa imagen de un mundo en el que nos gustaría vivir, y no del mundo en que vivimos. Eliminamos las partes negativas y aburridas de la vida. Es fascinante ver cómo la gente crea y moldea su vida en torno al glamour.

AGB: ¿Podemos entender mejor una cultura si conocemos de lo que quiere escapar y en lo que se quiere transformar?

VP: Sí, pero es difícil. Cuando uno empieza a entender realmente lo que alguien considera glamoroso, lo que se fomenta en realidad es la empatía. Uno se pone en el lugar del otro y piensa en qué lo motiva, qué le hace falta en su vida, y qué ven como la realización de ésta. Entonces, entender el glamour es una buena manera de empatizar. Dicho esto, es difícil entender lo que las culturas distantes en tiempo, no tanto en espacio, consideran como glamoroso. Por ejemplo, me gusta la corriente artística japonesa Ukiyo-e del siglo xix, y tiene mucho en común con el glamour de Hollywood; es sobre actores, celebridades y mujeres hermosas. Sin embargo, no incluí ninguna de esas referencias o imágenes en el libro porque, a pesar de que son apreciados como arte, tienen un estilo tan específico que la gente no ve el glamour, no desean ser como ellos, es un estilo distante a nosotros. Para responder a tu pregunta, saber lo que una cultura o incluso una persona entiende por glamour, es una gran forma de entender a la persona y a la cultura, pero es difícil porque requiere mucho conocimiento y dar un salto hacia la imaginación y la empatía.

EL GLAMOUR EN LA MODA

AGB: ¿Cómo es posible que marcas con tendencias tan opuestas puedan coexistir? ¿Vetements es popular porque buscamos algo que se sienta real? ¿Balmain es popular porque nos gustaría ser las Kardashian?
VP: Balmain es exceso, su estética es barroca. Habrá gente que sólo piense que es bonito, pero quien lo considere glamoroso es porque representa un logro en su vida que tiene que ver con la riqueza, que representa poder. Lo asocia con la realeza, con el estilo Louis XIV y con sentirse superior a los demás. Hay gente que anhela eso, especialmente la gente que no creció acostumbrada a la riqueza, no digo de bajos recursos, pero tal vez de clase media.

El glamour es diferente para aquellos que crecieron dentro de una sociedad rica y con mucho dinero. Son dos cosas diferentes. A este tipo de gente no le atrae lo llamativo ni lo excesivo porque tiene otro tipo de anhelos. Un ejemplo en el libro es un anuncio de Louis Vuitton con Angelina Jolie en un bote. Lo que lo hace atractivo es que expresa calma y tranquilidad.

En el caso de Vetements, lo atractivo es ser normal entre comillas, es moda avant-garde, pero es más un “soy un trendsetter sin que me importen las tendencias”. Se trata de rechazar al sistema de la moda, aunque se esté dentro de él, ése es el engaño.

Lo cierto es que a la gente no sólo le atrae la moda por las emociones asociadas a ella; a veces sólo es lo que el ojo quiere en un momento particular en el tiempo, lo que visualmente le parece atractivo.

AGB: Entonces estas marcas tienen a su público por el tiempo en el que vivimos. ¿Cómo influye esto?

VP: Hay una tendencia a largo plazo —y con largo plazo me refiero a más de 30 años de fragmentación del público de la moda y la estética— que la audiencia desea. Existen diferentes personalidades con el mismo nivel socioeconómico, pero que tienen gustos diferentes, orígenes culturales diversos y distintas tribus. Cada marca sirve a su tribu, lo vemos tanto en la moda de lujo como en la moda de la calle.

AGB: ¿La moda alimenta al glamour?

VP: Acabas de introducir una idea bastante elaborada. Para crear el sentimiento de “si tuviera, si pudiera, si fuera”, el glamour juega con tres elementos esenciales: el primero es la promesa de escapar y transformarse (muy importante en la moda también); el segundo es la gracia, esconder las dificultades y los defectos, y el tercer elemento es el misterio que ayuda a que la gente proyecte lo que es intrigante, al mismo tiempo que ayuda a esconder los defectos.

La promesa de escapar y transformarse es muy poderosa en la moda porque te pones la ropa, lo mismo con coches o casas, y representan lo que eres. La diferencia entre moda y ropa, es que la moda tiene un poder de transformación, no es sólo algo que te pones para protegerte, tiene que ver con una forma de expresión. Expresarte puede o no ser glamoroso, pero el glamour tiene que ver con lo que a ti te gustaría ser, y ése es un elemento que la moda usa repetidamente; esa idea de transformarse a través de las prendas que vestimos. El glamour va más allá de presumir lo que uno viste, tiene que ver con desear ser cierto tipo de persona, o tener cierto tipo de vida o identificación artística, depende de la persona.

AGB: Entonces es subjetivo.

VP: Sí, muy subjetivo. Puedo escribir un libro y describir los tres elementos para que una marca se vuelva glamorosa, pero al final del día, si la marca es vista de esa forma, depende de la manera de pensar del público.

EL GLAMOUR EN LA POLÍTICA

AGB: ¿Crees que Donald Trump hizo uso de la naturaleza del glamour para ganar la presidencia de Estados Unidos  ¿La gente que votó por Trump anhela tener millones de dólares y una esposa físicamente guapa?

VP: Debido a la temporalidad del libro, del último político del que hablo es de Barack Obama, especialmente del año 2008, cuando se postuló por primera vez y era poco conocido. La gente que votó por él lo encontraba glamoroso, representaba el país en el que ellos querían vivir.

En el caso de Trump es interesante porque no lo percibo glamoroso; es muy tosco, tiene poca gracia. Durante su campaña escribí un artículo para el Washington Post sobre él y el glamour, entrevisté a varias personas que votaron por él, de las que salieron dos cosas importantes: para la gente que es dueña de negocios pequeños, la visión que tenían de él era la del hombre que les gustaría ser, un hombre de negocios importante y que entendería sus problemas con el gobierno. Lo segundo fue: si te pones a pensar en los negocios que Donald Trump tiene, viajes, ocio y bienes raíces, son negocios que usan al glamour para vender sus productos. Mismo truco que usó durante su campaña: pintó lo que ellos ven como una imagen glamorosa de Estados Unidos con su eslogan Make America Great Again. ¿Qué significa? Que todos nos van a respetar, que nuestra economía va a prosperar y que vamos a estar orgullosos de nosotros. Fue como poner a Estados Unidos en la alfombra roja. Quienes votaron por él, lo único que vieron fue el mensaje positivo de su campaña, compraron el sueño, no la política. También fue bastante afortunado competir contra una candidata tan poco glamorosa.

AGB: Uno de los temas que tocas en tu libro es el del terrorismo como una forma de glamour, y citas a Salman Rushdie refiriéndose a esto como “el deseo de convertirse en una figura heroica y un sentido de misión malinterpretado”. Me gustaría entender más esta perspectiva y por otro lado situarlo en nuestro contexto nacional. ¿Piensas lo mismo sobre la figura del narcotráfico?

VP: La gente creyó que Salman estaba loco: ¿cómo podría ser glamoroso el terrorismo? En lo particular concuerdo con él, no es glamoroso para nosotros, pero si nos ponemos a pensar por qué se vuelven terroristas, no es una guerra civil específica que intenta derrocar un régimen, en general es un “odiamos al oeste”, “odiamos a otros musulmanes que no se adhieren a nuestras doctrinas”; hay un sentimiento de rabia que normalmente proviene de hombres jóvenes que no necesariamente son pobres, y que provienen de familias con visiones diferentes. ¿Por qué lo hacen? Parece haber un sentido de martirio y de significado, incluso de santidad, que se puede obtener a través de estos actos, y eso es una imagen glamorosa para unirse a ISIS o estallar en mil pedazos.

En cuanto al narcotráfico, pienso que la gente entra a ese negocio por varias razones y un elemento es el glamour. Existe el glamour de “voy a ser rico, poderoso y temible”. Querer ser poderoso es un conductor del glamour. Aunque no es la única razón por la que se convierten en narco traficantes, hay gente que simplemente no ve otra solución, tienen miedo o son amenazados. El problema es cuando lo peligroso, como el crimen, es visto como glamoroso, como en las películas de los 30, y si se intenta contrarrestar el glamour, se tienen que mostrar las partes negativas.

Existe un ensayo de sociología llamado Why do drug dealers still live with their moms? que hacía referencia al comercio de cocaína en Chicago, donde el argumento básico era que creían que iban a ser ricos, a pesar de que el típico narcotraficante no ganaba mucho más que un salario de McDonald’s.

EL GLAMOUR EN LA RELIGIÓN

AGB: La religión, según tu libro, depende mucho del poder de la persuasión. Con la cantidad de información que circula hoy en día, ¿consideras que las nuevas generaciones se liberarán de esta persuasión?

VP: Pienso que la gente está más expuesta a otras alternativas. La formación de una persona es importante, no es un asunto de estar menos expuesto ante la persuasión, es un asunto de estar más expuesto a diferentes formas de persuasión. No creo que el glamour de la religión sea tan importante hoy en día, lo atractivo de la religión proviene de otros lados. Creo que es poderoso sólo para ciertos individuos, para aquellos que quieren una vida contemplativa de significado, estar más cercano a Dios, como alguien que quiera ser
una monja o un monje. Los conductores hacia una fe religiosa tienen que ver poco con glamour, aunque sí existe esta idea glamorosa del martirio.

AGB: Entre más experiencias tenemos, más ordinaria se vuelve la vida y, por lo tanto, ¿menos glamorosa?

VP: Lo que para mí es glamoroso no es el estereotipo. Cuando estaba en la universidad, creí que sería buena idea ser la editora de la revista Reason; creí que sería glamoroso tener estas pláticas intelectuales y estar rodeada de gente tan brillante. Obtuve el trabajo que tanto había soñado antes de cumplir 30, me convertí en la editora de Reason por 10 años, tenía un gran equipo, fue muy satisfactorio. Pero al final del día era mi trabajo y en eso se queda. No fue exactamente la vida que imaginé, no me arrepiento, pero en cuanto se convirtió en realidad, dejó de ser glamoroso.

AGB: ¿Se esfumó el deseo?

VP: El glamour depende de la insatisfacción y en creer que la vida puede ser diferente, pero, en realidad, no hay muchas maneras de cambiar de vida. Tiene que ver con el hambre de algo diferente que no se ha tenido antes, no tiene que ver con experimentar, tiene que haber una noción de cambio, pero esa insatisfacción es absoluta mente esencial. El glamour toma una imagen general para que el anhelo sea reconocido, y se enfoca en eso en particular. Puedes querer ser famoso o estar en la playa con una pareja. El glamour subraya ese deseo e intensifica el anhelo.

AGB: ¿Puede ser saciado el apetito de querer transformarse y convertirse en alguien mejor?

VP: Tiende a no ser saciado, en teoría la gente se acostumbra a sus vidas y con la edad se establecen. Pero creo que ese empuje de querer ser una mejor versión de nosotros mismos y estar en diferentes y mejores circunstancias es una de las características principales de la vida moderna y las diferentes formas que contiene. Esto puede ser negativo o positivo. Es positivo si te inspira, si te dirige en la dirección adecuada, mientras te acuerdes de las cosas que ya tienes para que no confundas la ilusión con la realidad. Otro aspecto positivo es el hecho de que no necesariamente sugiere cambiar tu vida, sino que te da unos momentos de felicidad y entretenimiento al soñar, al experimentar mediante la imaginación. Es negativo si sólo te hace sentir insatisfecho, si te impide disfrutar el presente o si te impide sentirte orgulloso de tus logros.

Virginia Postrel

El glamour es una herramienta que puede servir para el bien o para el mal, tiene esta ilusión inspiradora que puede ser valiosa y decir muchas cosas sobre uno mismo.

AGB: ¿Qué es glamour para ti, y qué crees que será dentro de 20 años?

VP: Lo más glamoroso, y lo que forma mi vida, es la noción de una vida intelectual; por eso terminé por escribir un libro de teoría sobre el glamour. En cuanto al futuro, creo que por un lado va a ser la idea de escapar, dejar de estar en línea todo el tiempo, cuidar la privacidad y escapar de la vida pública, de las redes sociales. En segundo lugar, va a ser la habilidad de hacer cosas con tus propias manos.