Día cuatro MBFWMx: Julia y Renata

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Por Rodrigo De Noriega
Fotografía Alberto Rebelo

Uno de los elementos que hacen que una marca logre aumentar su presencia y crecimiento, es la habilidad para desarrollar su propio lenguaje. Julia y Renata están en un momento cómodo de su trayectoria, no han dejado de crecer y su proyecto ha madurado, pero sigue perfeccionándose cada seis meses.

Esta colección partió de la idea de la reconstrucción, del impulso creativo que se genera después de que algo se destruye. Del caos —algo no tan evidente en los diseños—, para que surja la vida. Lo que sí es evidente en la colección es la fuerza, la pasión que las motiva y el dominio total de la construcción de una prenda.

En looks casi monocromáticos en tonos de nogal, arce, olivo, roble, ébano y yeso, aparecieron túnicas, capas, pantalones sastreados y camisas que vestían a hombres y mujeres. La forma fue determinada por los pesos que los materiales permitían. Un vestido asimétrico combinaba algodón ligero con lino pesado, haciendo que cayera más hacia un lado, una túnica tenía lo que podrían ser puños enrollados, pero acolchados, haciendo que las mangas parecieran más pesadas. Prendas en mikado de seda generaron volúmenes muy amplios que provocaban movimientos muy controlados; la dualidad fue la constante.

Acostumbrados a que el desfile de Julia y Renata sea toda una experiencia, esta vez el entorno no fue el más adecuado para generar el vínculo irracional que hemos vivido en otras ocasiones. A su favor, gracias a la cercanía con la que los modelos caminaron de los asistentes, fuimos testigos de la alta calidad de los materiales y la confección en cada pieza. Se agradece la sólida propuesta masculina. El último modelo llevaba una camisa negra que por atrás era capa y llegaba al suelo. Quedarte con la espina de cómo está hecha, cómo se pone, y en última instancia, quererla usar, me parece un éxito.

 

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Alfredo Martínez  |  Sandra Weil  |  Colectivo Diseño Mexicano  |  Pineda Covalin  |

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